21 DE OCTUBRE CELEBRACION DE SANTA URSULA



FIDELIDAD INQUEBRANTABLE A SU VOCACION.


Familias ursulinas

Peregrinemos en familia

Domingo 18 de abril

Caminata Cerro San Cristóbal


Nos reuniremos a las 09:00 en las afueras del Colegio. Te esperamos.

“Proclamar la Buena Nueva a todas las Naciones”

“LA PAZ CON VOSOTROS”

Jesús trae la paz a nuestras vidas. Su resurrección es causa de gozo y paz espiritual para nuestros corazones afligidos y congojados. Ya no más penas ni tristezas. No podemos seguir con los ojos cerrados. ¡Cristo ha resucitado de entre los muertos!

Sabemos que quien quiere llegar a Dios debe pasar primero por la cruz y el sacrificio de cada día, pero cómo nos cuesta en el instante mismo cuando la cruz se hace pesada. No somos capaces de sufrir por Cristo, mientras que Él murió por salvarnos.

Ahora vemos el triunfo del Señor que trae la salvación al mundo entero. Ha llegado nuestra hora. Debemos emprender una conversión personal de nuestro corazón hacia Dios.

Somos testigos de Cristo y estamos llamados a la misión de todo cristiano: “Proclamar la Buena Nueva a todas las naciones”.

El Señor, por su muerte, ha abierto a la humanidad las puertas del cielo. Nosotros ya conocemos el camino: es Cristo. Ahora debemos guiar a los demás por la senda de la salvación; Cristo es la resurrección y la vida.

... y al tercer día resucitó...

Semana Santa 2010


Ciertamente que esta Cuaresma ha tenido un sentido distinto a otros años. La Semana Santa, que se acerca, nos sorprende a los adultos con el corazón desgarrado y desconcertado, a causa del dolor de tantos hermanos nuestros que, a causa del terremoto, han perdido a familiares, casas, menaje, fuentes y herramientas de trabajo. Esta Semana Santa se vivirá en medio del sufrimiento, de la inseguridad, del abandono, de la soledad que experimentó Jesús en su pasión y Muerte.

“Gracias a Dios que estamos vivos” y “pensé que era el final de todo” han sido frases muy escuchadas en estos días, porque, de alguna manera, hemos sentido la muerte muy de cerca cuando zarandeados tan violentamente la noche del 27, muchos de nosotros pensamos que moríamos. La sensación de fragilidad, de pequeñez y de inseguridad nos hizo probablemente a dirigir la mirada al Padre, y desde lo más profundo del corazón clamar piedad y misericordia.

Tampoco para nuestros niños será una Semana Santa parecida a la de otros años. No serán días de vacaciones, ni de fiestas, pero sí de celebrar que estamos juntos, que estamos cerca el uno del otro, que estamos ahí para querernos y acompañarnos. Serán días, para valorar la familia, para acoger, para contener y para solidarizar y compartir con los más sufridos de nuestros hermanos. Debieran ser días de serena alegría por Cristo resucitado y de una austera celebración.

Pidámosle al Cristo Resucitado volver a nuestra perdida austeridad, renacer al respeto por todos y cada uno de nuestros hermanos, a compadecernos activamente por la suerte de tantos chilenos que lo están pasando muy mal, y a una profunda reflexión sobre lo que Dios ha querido decirnos con estos hechos.  

(fuente www.iglesia.cl)